
Rachel Weisz (Constantine) ganó el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria por esta excelente película. La vi hace ya un par de fomingos en el Hoyts de La Reina, y hasta el día de hoy me tiene pensando. ¡Es que es de esas cintas que te dejan algo!
Tenía expectativas con esta película pero no pensé que se transformaría en una de las mejores que he visto en los últimos 12 meses. Con un sólido Ralph Fiennes (El paciente Inglés) y la explosiva Rachel Weisz, esta película reúne un montón de ingredientes que la hacen interesantísima: amor, mafia, aventura, suspenso, misterio, más la cruda y triste realidad de un continente que no resiste más.
Lo que más me marcó fue exactamente esto último. África ya no puede estar peor. Es cierto que lo que vi fue ficción, pero una ficción repleta de imágenes y hechos reales que tienen al continente africano sumido en una desgracia. Las epidemias, el SIDA, la pobreza, escasez de agua y la alta tasa de mortandad contrastan con la ilusión que a ratos la cámara descubre en las miradas y sonrisas de cientos, miles de niños. La mayor parte de la trama transcurre en Kenya, específicamente en Nairobi, la capital de este aproblemado país.
El Jardinero Fiel va y vuelve. En un comienzo cuesta un poco tomarle el ritmo y entenderla por completo, hasta que pasada la primera hora, todos los cabos se empiezan a atar.
Excelentemente narrada, con actuaciones por sobre la media, y con un tema social profundo y devastador como telón de fondo, les recomiendo a ciegas que vayan a verla.
Si salen un poco más sensibles que antes de entrar, con respecto al tema africano, contáctenme porque no quiero quedarme de brazos cruzados. Tengo un amigo que vivió un tiempo en Nigeria y que conoció esa cruda realidad, y de verdad que me gustaría encontrar la manera de aportar con mi granito de arena. Nos necesitan más que nadie y más que nunca.


