lunes, mayo 15, 2006

5 mañas y obsesiones


Hace un tiempo hubo una cadena en la que muchos bloggers enumeraban sus 5 manías, hábitos extraños, obsesiones más frecuentes y/o/u odiosas, y luego le pasaban la pelota a otro blogger para que siguiera con la cadena.

Me resulta imposible encontrar sólo 5, ya que tengo suficientes manías como para dedicar un blog entero a eso, pero aquí está lo que hoy por hoy considero como mis 5 mañas más extrañas-odiosas-pegadas-vergonzosas:

1.- No soporto las cremas ni el jabón líquido. Esas cosas son para mujeres. Mis codos se parecen a la piel de un cocodrilo, pero son MIS codos y qué!?

2.- Como lentísimo. Pero cuando digo lento, me refiero a que como leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeento!! Ayer me felicitaron por terminar de tomar once como una hora después de haber comenzado. Con aplauso y todo.

3.- Me demoro al menos 10 minutos en lavarme los dientes. Es que soy muy obediente, y una vez un dentista me dijo: “te debes cepillar así, en el sentido de las agujas del reloj, 8 pasadas en sentido circular por cada pieza, primero hacia allá y luego hacia acá. Por fuera y por dentro. Y no olvides lavar muy bien tu lengua”. Y bueno... yo sólo sigo las instrucciones. ;-)

4.- Caliento el auto al menos 10 segundos (tal como lo dice el manual), aunque sea verano y haya 40° de temperatura.

5.- Apago el hervidor eléctrico antes de que hierva el agua. ¡Me carga esperar tanto! Además, el tarro de Nescafé dice textualmente: “...añada agua a punto de hervir....”

Ahora me gustaría que postearan aquí o en vuestros blogs sus mañas malditas.

miércoles, mayo 03, 2006

Mis 4 abuelos


Creo que es muy poca la gente que, a los 30 años o incluso antes, puede decir: "Tengo a mis 4 abuelos vivos".

Yo tengo la bendición de tenerlos a los 4 no sólo vivos, sino "vivitos y coleando". Anoche mi abuela materna se despedía de nosotros, y se subía a su Nissan Platina año 2005 con mi abuelo como copiloto, para partir de regreso a casa, cerca de la medianoche. Ella está cercana a cumplir 80 años, pero todos los que la conocen la aman y saben a qué me refiero exactamente cuando digo que como ella no hay otra igual.

Mi abuelo materno ejerció como Presidente del Tribunal Electoral de Antofagasta hasta pasados los 80 años. Renunció el año pasado casi por obligación... había cosas que ya no hacía tan rápido como antes. Fue entonces cuando él, mi abuelita y mi tía, se vinieron de vuelta a Santiago después de 20 años en el norte. Ambos conservan una vida social que hasta yo envidio. Están sanos, tranquilos y siempre dispuestos a recibirnos con el calor que sólo ellos saben entregar.

Mi abuela paterna se ve MUY joven, y creo que es mayor que mi abuela materna. Ella es capaz de amanecerse hasta las 6 AM jugando "canasta" o cualquier otro juego de naipes con mi mamá y sus amigas. Vive junto a mi abuelo en un lindo departamento de Ñuñoa, y pese a que ha tenido algunos problemas de salud, todavía prepara las empanadas de pino más exquisitas que yo haya probado, y conserva su sentido del humor tan peculiar.

Mi abuelo paterno es genial, pese a ser el que está en el más delicado estado de salud. Él es bromista, acogedor, fanático del dominó. Lástima que cada vez le cuesta más jugar, porque está perdiendo casi el 100% de su vista producto de una larga diabetes. No obstante siempre me espera en su depto. con un rico trago: vino tinto, whisky, o cualquier otro licor de esos que hacen que uno se ponga medio arrugado.

Sé que en algún momento se irán. Uno tras otro. Y en los últimos años me he ido preparando para ese momento. Pero después de estar rodeado por ellos y su cariño por más de 30 años, no es un tema fácil para mí.

Llevo miles de momentos compartidos con cada uno de ellos. Han sido mis segundos padres. Me siento realmente afortunado, y espero tener el coraje para enfrentar de pie el momento en que mis tatas o mis "guelis" tengan que descansar para siempre.

jueves, abril 27, 2006

Leer = Vivir más

 


Yo leo porque así vivo más de lo que me tocó vivir

Leer es vivir más y mejor

lunes, abril 24, 2006

De viernes a domingo

Viernes:

En la mañana salgo cabizbajo de otra reunión más en donde los vientos soplan en contra. Nada parece cambiar el panorama en mi actual trabajo. Me lo advirtieron: “vas a tener que sufrir un poco, tener cuero de chancho porque te van a llegar críticas, pero ya te vas a acostumbrar”. Menos mal que ahora puedo, al menos, fumarme un cigarro tranquilo en la pequeña plaza del frente. Hace tiempo que no fumaba de día.

En la tarde parto rumbo al El Golf a cortarme el pelo, sacarme la mierda y sentirme más liviano. No alcanzo a llegar a Providencia cuando veo que una señora cae al piso. Desmayo. Junto a otro individuo la levantamos, la recostamos sobre una banca, ante lo cual ella recobra inmediatamente el conocimiento. Tiene fatiga y se le nota. Corro al kiosko y compro una Kem Piña, de las pequeñitas, para que ingiera un poco de azúcar. Al principio se siente mejor, luego lo vomita todo, con dolor de por medio. Llega más gente, mientras yo cuido sus pertenencias le toman la presión. No entiendo bien lo que pasa, pero espero 10 minutos más, y cuando esboza su primer síntoma de alivio, me retiro.

Salgo del peluquero. No me gusta mucho hablar mientras me cortan el pelo. Prefiero callar y pensar en cosas descabelladas, pero él insiste y no me queda otra que ocupar monosílabos. Ahora ya estoy en la calle. Son las 5 y no he almorzado. Tomo metro y me bajo en Pedro de Valdivia. Almuerzo unos ravioles muy fomes en la Pizza Napoli. En eso llega mi hermana con los remedios. Se sienta al frente un par de minutos, observa mi comida, se para y se despide.

Salgo, camino un poco y casi choco con un improvisado tarotista que intenta a duras penas saber qué le va a a pasar en el futuro a una niña que fue guía turística de nosotros, con la Nudito, cuando fuimos a Sewell. Me reconoce, se ríe, conversamos brevemente para no interrumpir la inspiración del estafador, y nos despedimos. Ahora voy en el metro nuevamente. Me encuentro con la P. Me habían dicho que no estaba bien pero no pensé que fuera tanto. Me cuesta un poco reconocerla. Está muy delgada pero a medida que los túneles pasan sobre nosotros ella se va mostrando un poco más viva, con una sonrisa un levemente esperanzadora.

Me voy a la universidad a hacer clases. Es viernes pero no estoy feliz porque mañana sábado me toca dictar seminario de Dreamweaver y no he logrado planificar nada. Me preocupa mi desorden, mi falta de planificación.

Sábado:

A las 8:30 ya estoy en pie, con un liviano desayuno en el cuerpo. Pesco el Cacique y me voy raudo a Providencia. Me esperan más de 20 personas ávidas por iniciarse en el mundo del Desarrollo Web. Comienzo algo nervioso. Hace un año que no dictaba este seminario. He dormido apenas 3 horas pero sé que me la puedo. Porque lo hago todos los meses... o casi todos. Ya me sé el speech de memoria, sólo que esta vez le pongo humor. Me siento mejor y comienzo a hablar más fuerte, con convicción, con una cuota de seducción y entusiasmo. Resultado: aplausos, felicitaciones, fotos y preguntas del tipo “¿cuándo vas a dictar otro?”, "¿te puedo escribir si tengo dudas?".

Me encuentro con la Ticha. Conversamos un rato. Ella estaba en el otro seminario. Ya sabe lo que yo estaba enseñando al otro lado del muro. Me voy a la casa, almuerzo rápido y duermo. 3 ó 4 horas. Me lavanto, me ducho y... a carretear!!

Domingo:

Poco pude dormir. Me acosté de día. Estoy con un poquito de caña, pero el asado al disco que prepara mi tío levanta (o mata) a cualquiera. Siento el apuro y la adrenalina que todo hincha del fútbol siente antes de salir apurado camino al Estadio Monumental.

Vamos en el auto de mi tía. Un poco atrasados pero bien. Estacionamos en el mall y caminamos a paso firme entre decenas de miles de camisetas blancas. Somos locales. Producto de la prisa nos separamos un poco entre nosotros. Vuelvo bruscamente en mí cuando mi tía me grita “¡¡me robaron!!”...”allá va, persíguela!!”. Una pendeja ladrona (ocuparía otro calificativo) había intentado robarle la cartera a mi cuñada, y luego le arrebata 2 entradas a mi tía. Corro entre la multitud. La alcanzo rápidamente. Pero es hábil. La tierra la beneficia más a ella. Resbalo, compito, la alcanzo. La tiro al suelo y de la nada veo mucha gente pateándome, pegándome, tironeando. Me cubro la cara cuando veo un tipo empinando un palo. Me pega pero no lo siento. Menos mal que era de cartón, de otra forma no estaría escribiendo esto.

Me incorporo y con la ayuda de mi hermano y carabineros la alcanzo de nuevo. Ya está bajo el control de la autoridad. Ahora sólo me falta el pelirrojo... ese picante de mierda que me hizo zancadillas y me arrojó manotazos mientras corría, coludido con la ladrona. Nos suben a todos (mi tía y mi cuñada también) a la cuca... con la diferencia que ellos van atrás, como los matones, y nosotros adelante, como las víctimas. Qué manera de ser real y feo todo lo que pasa a mi alrededor.

Termina el primer tiempo y todavía estamos en el retén móvil haciendo las denuncias y dejando las constancias. Lo peor de todo es que, en la trifulca, alguien me sacó el banano. Mi preciado banano de cuero con mis llaves del auto, de la casa, otras cosas... y, una vez más, MI CELULAR!!! Intento no creerlo pero es verdad. La impotencia me sonríe, me derrota.

Finalmante entramos justo en el momento en que Colo Colo se pierde un penal. No importa, Suazo compone las cosas y nos deja 2-0 arriba. Es un show. Un baile. Yo... lleno de tierra y algunos rasguños y moretones. Colo Colo le cede terreno a la UC (para ser objetico, les entrega toda la cancha) para que ellos se lleven el triunfo con fáciles 3 goles.

Tarde maldita. Fin de semana ajetreado. Mañana es lunes otra vez...

lunes, abril 17, 2006

La Sagrada Familia

Hoy fui a ver uno de los tantos estrenos del cine chileno del 2006: La Sagrada Familia, protagonizada por Néstor Cantillana, Patricia López, Sergio Hernández y Coca Guazzini.

La Sagrada Familia fue filmada en tan sólo 3 días y sin guión, es decir, sólo con 7 hojas con apuntes del debutante realizador Sebastián Campos. La cinta viene precedida por importantes reconocimientos en Festivales Internacionales.

Comienzo diciendo que esta notable película chilena se basó en las improvisaciones de 4 excelentes actores para darle forma a la idea que el director tenía en mente. De eso me entero después de verla, cuando busco por qué tan poco público para esta potente cinta, calificada para mayores de 18 años. La película es fuerte, provocativa, y se sustenta en las sobresalientes actuaciones, especialmente de Patricia López, Nestor Cantillana, y un inspiradísimo Sergio Hernández.

Al comienzo, debo reconocer que me molestó bastante el sonido. Hay escenas en las cuales es demasiado notorio el uso de audio de estudio, pudiendo haber simplemente utilizado el audio ambiente que se genera dentro de la cabaña en la cual transcurre casi todo el relato. También llegué a marearme con tanto primer plano, con la cámara en mano siguiendo los movimientos de cada actor. Pero rápidamente el tema sonido pasó a segundo plano y la forma de narrar del director se comienza a justificar.

No les voy a contar nada de la historia en sí. Sólo les comento que es una película no apta para menores de 18 años, al grano, directa, sin muchas pretensiones, y que en 1 hora 39 minutos, se convierte en un cóctel de temas fuertes y delicados: espiritualidad, sexo, drogas, temática gay, relación padre-hijo, seducción. Es una muestra sin tapujos ni complacencias de cómo el núcleo fundamental de la sociedad se puede desintegrar en silencio.

Si alguien la ha visto, me gustaría saber qué opinaron, pues tengo la impresión de que esta cinta puede provocar desde la más fría distancia, hasta la indignación total de la Iglesia Católica por la fecha en que fue estrenada.

Me despido siendo hoy domingo santo.