"Un castigo al tímpano" fue una de las frases utilizadas por un medio de prensa escrita para terminar de catalogar el último concierto del maestro argentino, Gustavo Cerati, en el Teatro Antes de proseguir, les comento que el título de este atrasado post es obra y gracia de otro maestro, mi gran amigo Sebastián de la Gente.
Aquella noche del 25, más de 6 mil personas coparon el recinto, para corear a toda voz más de 20 canciones de Cerati solista y uno que otro tema de Soda Stéreo.
Es cierto... el volúmen estuvo demasiado fuerte. Las afiladas guitarras que trajo Cerati al alero de su último álbum, "Ahí vamos", me dejaron los tímpanos medios tontos durante 2 días. Pero no era primera vez que me pasaba y tampoco era para taaaanto!!
Abrió la con una seguidilla de temas del "Ahí Vamos", tocadas en el mismo orden que en el disco. Y de a poco las fue intercalando con temones como "Toma la ruta", del infaltable Dynamo; "Ecos", antiquísima sorpresa de Soda; "Té para tres", del genial "Canción Animal", más otras obras de arte de su notable carrera como "Avenida Alcorta" ó "Paseo inmoral".
Debo reconocer que lo que más me gustó escuchar fue "Planta" del "Sueño Stéreo", "Tu medicina" del "Colores Santos" y "Prófugos", que sonó fresca y apoteósica. Es la segunda vez que lo veo como solista (la primera fue en el mismo lugar para la gira del "Bocanada"), y la cuarta o quinta vez que lo veo en vivo, ya que a Soda Stéreo los he presenciado por lo menos en cuatro increíbles jornadas, incluyendo su primera vez en Chile el año 1986 para el Festival de Viña (qué recuerdos, qué chico era yo!!), y su multitudinario concierto de despedida en el Estadio Nacional.
Creo que ver a Gustavo Cerati es un gusto que uno se debe dar. En mi opinión, no hay otro músico latinoamericano con una carrera tan sólida y variada, casi sin bajos, como la carrera del afortunado ex marido de nuestra Cecilia Amenábar.
Pese a que el show podría haber durado toda una noche sin bajar las revoluciones, dada la cantidad de material de donde echar mano, hay un par de canciones que me habría gustado escuchar: "Ameba", "Lo que sangra (la cúpula)", o "Ángel eléctrico". En fin... "Cabeza de medusa" tampoco la tocó esta vez, pero les garantizo que en vivo suena total. Compruébenlo ustedes mismos:



