jueves, junio 21, 2007

Erógena

Qué linda palabra, erógena. Le queda como anillo al dedo a una banda de música sensual, a una discotheque, o a una radio para escuchar bien acompañado.

La RAE dice:

erógeno, na.

(Del gr. ἔρως, amor, y ‒́geno).

1. adj. Que produce excitación sexual o es sensible a ella.



Y quiero seguir con mi música, desviándome un poco (musicalmente hablando) de todo lo que he escrito en la historia de esta bitácora. Quiero mostrarles las canciones que contendrá el CD que grabaré próximamente en mi Ferrari, apagar la luz, y hacerl@s partícipes de una aventura distinta.

Chuqui se viste de DJ para entregarles música precisa y rotúndamente... erógena. No olviden usar audífonos y díganme cuál les gustó, cuál es la más sexy, y cuál debería definitivamente salir de la lista. Sé que son hartas canciones. ¡Tómense su tiempo!

Si quieren alguno de estos temas, pídanmelos picando aquí. (Esto es Web 2.0, jeje).







































lunes, junio 18, 2007

Estar estresado (y con licencia)

Nunca me había pasado algo así. A lo más me había "pedido" (yo no pido las licencias, me las dan) licencias médicas por amigdalitis, faringitis, sinusitis, bronquitis y otras "itis" pero jamás por estar colapsado. A pesar de que trabajo hace más de 10 años y de que en el último año he estado hasta con 3 trabajos al mismo tiempo, no había llegado ese momento en que simplemente sentí que no daba más.

Sucedió después de una discusión, de las tantas que he tenido con la alemana que se sienta al frente mío (en realidad yo me siento al frente de ella, ya que llevo 1 año pidiendo oficina definitiva y nadie se hace hizo cargo), que sentí que no podía seguir así. Soy -y siempre he sido- tan corazón de abuelita, que siempre acepto todo, me comprometo más de lo debido, me trago o aguanto incluso algunos malos tratos, pero esta vez fue la gota que rebalsó el vaso.

Y es extrañísimo ir a un psiquiatra a decirle: Doctor, estoy estresado. Y sentir que mis hombros están tensos, que mi cara luce más pálida de lo normal, mis ojos más rojos de lo debido, y mi actitud más agresiva que otras veces. El doctor comprende inmediatamente y redacta el papelito que tendré que ir a dejar al trabajo en un lapso máximo de 48 horas. Eso pese a mi tipo de contrato, a honorarios.

Sentí el cambio desde el primer día. Dormí más y mejor. Terminé de leer un libro. Vi televisión. No pensé que la TV hubiese empeorado tanto desde la última vez que estuve concentrado en un matinal o en algún estelar!! También me sirvió para estar más cerca de mi familia, recuperar energías, echar la talla, caminar más despacio por la calle, y hacer cosas que me gustan: trabajar en "lo mío" y navegar por Internet.

Desde la oficina algunas compañeras (todas señoras) me llamaron para saber por mi estado de salud, preocupadas. Y yo como si estuviese de vacaciones, como que tenía que poner voz de lamento. ¡Si lo único que necesitaba era alejarme de ese ambiente putrefacto!

No les niego que me sentí como un bicho raro, tanto durante el período de licencia como al regreso. En Chile todavía está casi prohibido sentir cansancio, agobio, angustia, depresión (esto último no aplica en mi caso, pese al dolor que llevo conmigo desde hace varias semanas). Es mal visto ausentarse del trabajo por motivos de salud mental.

En fin... ya regresé, pero no para quedarme. Mañana me levantaré temprano y será mi penúltimo día de trabajo en esa caótica institución. Después de eso, quién sabe...

miércoles, junio 06, 2007

¡Quiero ser Director de Orquesta!

Hace años que no iba a un concierto de música docta. No clásica, como dicen algunos, sino docta. Hoy fui con mis abuelos maternos y mi Tía Ingrid, la hermana menor de mi mamá, al Teatro California en Irarrázaval. Más de 30 músicos deleitaron mis oídos (y también echaron a andar mi imaginación) con música de Felix Mendelssohn y Johannes Chrysostomus Theophilus Wolfgang Amadeus Mozart. Y me di cuenta de que ser director de orquesta es sencillamente lo mejor.

Es lejos lo mejor que le puede pasar a un hombre. Tener ese poder, ese carisma, esa autoridad para comandar a un grupo de discípulos, que ya son buenos, con el más leve -o enérgico- movimiento de manos. En realidad no son sólo las manos y brazos, sino toda la expresión corporal del director, lo que hace que los demás obedezcan y se sometan, solemnes, a las órdenes del maestro.

¡Cómo me gustaría sentir el sonido fresco y directo de violines, flautas, clarinetes, trombones, violonchelos, contrabajos, tambores, timbales, trompetas o el instrumento que se imaginen! Hacer bailar los sonidos, y yo danzar con ellos. Erguirme con pasión al frente de cada uno de los músicos, de espaldas al público, muy elegantemente vestido, y conducir todo tipo de emociones con cada movimiento de mi cuerpo.

Un director de orquesta es un líder capaz de silenciar multitudes, así como también de arrancar dolor, euforia, admiración, hasta nerviosismo con cada melodía, en cada clímax. ¡Qué mejor que ser director de orquesta! Nada, creo yo. Sentir como vibra el piso de tanto sonido junto y mezclado. Escuchar el atento silencio y respeto del público en cada remanso de la sinfonía.

Si bien estoy muy lejos de ser un gran conocedor de música docta y de directores de orquesta en general, hay un maestro que se ha ganado mi admiración. Un músico y director de orquesta muy famoso, que conocí la primera vez que escuché el increíble The Final Cut, de Pink Floyd (en estricto rigor debería decir by Roger Waters). Me refiero al grandioso Michael Kamen. Este MAESTRO ha trabajado con muchas bandas de rock, como por ejemplo Metallica. Y para silenciar todas las voces y dejar que sólo los instrumentos se comuniquen, en una de las más celebradas comuniones entre lo docto y el metal, los dejo con un himno de Metallica, versión orquestada y en vivo: The call of Ktulu.

domingo, mayo 20, 2007

Desecration Smile y lo que estoy escuchando

Esta es como la tercera o cuarta vez que escribo este post, ya que Blogger se ha portado muy mal conmigo. Por lo tanto, las palabras que hace un par de días sonaban frescas, han perdido toda lucidez.

No obstante eso, aún quiero compartir con ustedes lo que estoy escuchando. Hace poco sintonicé MTV, luego de meses sin TV, para darme cuenta de que ya casi no transmiten música (!), sino puros programas extraños. Pero uno de los 2 videos que pasaron en una extensa hora, fue el de la notable Desecration Smile, del aplaudido Stadium Arcadium, de los ya maduros Red Hot Chili Peppers. Les confieso que Desecration Smile es una de las mejores canciones que he escuchado en los últimos tiempos. Por algún motivo me lleva de vuelta a Chuquicamata, a la vez que me trae a la mente a varios amigos, de manera muy nostálgica. Una vez más, suban el volumen de los parlantes (o audífonos), y coméntenme qué les parece.

Antes de ir con el tema, por favor asuman que desconozco si esta canción es ya todo un hit radial, aunque poco me importa. Sonrían!



Hace unas 3 semanas estuve buscando algo de metal duro para acariciar mis oídos. Tenía algunas bandas "nuevas" en mente que quería escuchar. Llamé a mi buena amiga Feña Mánquez, tecladista de los poderosos Darkemist, y me recomendó algo de Nevermore y de los finlandeses Sentenced. Hoy quiero mostrarles 2 canciones del álbum Down, de Sentenced, que pese a ser mucho más suave y hasta taquillero de lo que yo realmente buscaba (explícame eso, Feña!!), se ha convertido en todo un bocado para los amantes del maldito Rock. Con muchos pasajes a lo Testament, Megadeth y hasta Paradise Lost, estos dos temas llevan semanas rotando en la radio de mi auto. Si por algún motivo el segundo tema les trae a la mente algunos riffs de los Def Leppard, no son los únicos!!

Los dejo con Crumbling Down, y Warrior of Life.




Ese mismo día, me dejé seducir por las ganas de terminar de completar mi colección completa de cedés de Alice in Chains. Compré el subvalorado trabajo póstumo de AIC en la era Layne Staley, es decir, el álbum homónimo. Y sin más preámbulos, los dejo con la magnífica y pegajosa Grind.



Por último el bajativo. Algo muy suave, hasta sensual diría yo, del último disco en solitario del MAESTRO David Gilmour. Si te gusta Pink Floyd, esto puede sonar un tanto meloso. Pero si le pones una copa de vino y una buena compañía, la canción homónima del sólido On an Island, debería dejarte más que satisfecho. Bon appetite!!

viernes, mayo 18, 2007

Me compré el auricular "bluetooth"

Me encanta hablar de las vicisitudes de la vida. De esas cosas que sólo para mí son importantes. Para mí y nadie más. Esas cosas que suceden en lo cotidiano, pero sólo yo les asigno un valor real, más allá de toda percepción u opinión foránea.

Hace un tiempo cambié mi celular por otro un poco más moderno. Fue más por un tema de calidad de la señal que por simple consumismo. Ah, y de paso cambié de compañía telefónica. El caso es que yo hablo mucho por celular mientras conduzco. Me gusta aprovechar esos ratos perdidos para pedirle favores o dictar órdenes a medio mundo.

Hace unos 5 años, no existía ninguna otra forma de hablar que no fuera agarrando el mismo cuerpo del celular, depositando la oreja en el auricular, y alargando la trompa para llegar hasta el micrófono. Después vinieron los "manos libres", esos con cable, para no tener que despegar las manos del volante del auto mientras manejas.

Pero ahora lo que se usa son los "manos libres bluetooth". ¿Cuál es la gracia? Que se elimina el cable. Eso y que además puedes rediscar desde el mismo aparato, contestar o rechazar llamadas, discar por voz (diciendo en voz alta el nombre de alguien), o incluso escuchar radio. Mientras el aparatito esté a no más de 10 metros del celular, todo funcionará bien.

Así que me compré el dispositivo. Bueno, Bonito y casi Barato. ¿Por qué me lo compré? Pues porque el que tenía cables era muy peligroso!! Se me enredaba en los botones de la camisa, o a veces cuando pasaba una linda chica en bicicleta con shorts y peto por un costado y yo iba hablando, al girar la cabeza de manera brusca para ver la marca de la bicicleta, se me caía el audífono y quedaba enredado en mis pies y más de una vez estuve a punto de caer a un barranco. Y más encima la persona con la que hablaba se enojaba porque la dejaba hablando sola!!

Entonces ahora uso mi Nokia BH-200 (hasta nombre tienen estas cosas) y cero problemas. Todo unplugged. Sin cables, con las manos libres para, incluso, estar en la oficina hablando por teléfono mientras escribo un mail, disfruto de un café, y escribo en mi blog. Todo al mismo tiempo. Aumento de productividad y seguridad de una sola vez. ¿Qué tal?