jueves, febrero 23, 2006

Jugando a Tom & Jerry


Hay una excelente canción de Pearl Jam que se llama “Rats” (Ratas). Es del álbum V/S, y aparte de ser muy buena musicalmente hablando, tiene frases muy decidoras en las que se compara a estos bichos con los seres humanos y la sociedad.

“...they don't push, don't crowd
don’t drink the blood of their so called best friend
don't shit where they're not supposed to
don't oppress an equals given rights
starve the poor so they can be well fed…”


Debo reconocer que en mi condición de Chuquicamatino, nunca en mi vida había visto a un ratón así, de cerca, como el otro día en mi casa. ¿Qué tiene que ver Chuqui en todo esto? Es que en Chuqui, debido a la altura y la sequedad, casi no hay flora ni fauna. Ni moscas ni arañas ni hormigas. Encontrar una mosca en Chuqui era toda una extrañeza, un suceso. Pero eso es otro cuento...

Después de tener mi mayor acercamiento a los ratones con Tom & Jerry, de un tiempo a esta parte he tenido más de un encuentro cercano con estas curiosas, asquerosas y astutas criaturas. Ya en diciembre había matado dos lauchas en mi casa, a escobazo limpio, escuchándolos chillar. Me quedó grabado ese sonido que emiten cuando los revientas. Es cerdo. Pero ahora se han puesto muy pillos. Esos bichos son superiores a nosotros, es increíble. Yo, de verdad, les tengo cierto asco, pero no puedo hacerme el llorón o desentenderme y dejar a la Carito y a mi mamá con cara de película de terror. A lo macho no más.

El tema es que se meten por cualquier parte. Son rápidos y astutos como ningún otro animal en el mundo. Repito que realmente no conocía a los ratones o a las lauchas, excepto una alumna que tuve una vez y que era muy, muy pilla pero a la hora "D", se escondía...

Sin embargo, pese a que en diciembre mi caza había sido exitosa, esta semana aparecieron dos más y no los pude matar. Hay uno metido en el zócalo de los muebles de la cocina. En mi casa andan todos espirituados, inclúyome. Miro hacia abajo y no me fijo por donde camino, sino más bien qué cosa piso!!

De todas formas ya tengo mi guante y mi escoba para ejecutar el plan que tengo en mente, de aparecer de nuevo esas ratas asquerosas. Consiste en apalearlos con la escoba hasta que queden medio atontados, pero que aún se puedan mover lentamente. Y luego, guante en mano, lo agarro de la cola y lo llevo al lavadero que me va a estar esperando con agua y un tapón.

Ahí va a morir cada uno de ellos por inmersión. No importa que se retuerzan en mi mano. No importa que me quede ese sentimiento pegado por años.

2 comentarios:

Ticha dijo...

En cuarto medio, nos hicieron diseccionar una rata albina para que conociéramos su reproductor de la ratita. Me acuerdo que hubo que encontrarle los testículos, la vejiga, la próstata, etc... Yo la verdad me imaginaba todo, porque para mí no pasaba de ser una carnicería espeluznante donde no cachaba nada y olía atroz.
Me acuerdo que todas las partes había que entregarlas en una bandeja de aislapol y a nosotras se nos perdió un ovario de la hembra y no pudimos tener un 7.
Lo único que no olvido es que el profe dijo: sin un ovario esta rata no podría completar su meta habitual de 150 crías en un año.
A parte de esa traumática experiencia para mí, ratones o ratas me son un poco indiferentes. Aunque reconozco que más de una vez me he sentido burlada.
Pero los ojitos de las lauchitas me parecen muy expresivos, incluso tiernos.

Crazy Diamond dijo...

Las ratas son muy asquerosas, ademas de varias cosas q las desfavorecen... recuerdo cuando niña haber soltado una tabla un tanto grande sobre una laucha en el comedor de la casa de mi abuela, es inovdable el sonido que mencionas cuando se revientan... y el chillido que dan de dolor antes de morir, sin embargo tu plan me parece truculento, serìa ams facil dejar una carnada con veneno y asi mueren sin q presencies el acto o mandes a exterminar las, me parece de una mente maligna tu idea... (no es crítica, pero recordar eso q planes seria desagradable, por lo menos para mi)

Saludos ;)