
Una vez más me ven molesto con el resto del mundo. Una vez más voy a ver una película al cine, en este caso El Código Da Vinci. Y una vez más me pierdo los créditos por culpa de la ignorancia de la gente.
No vengo a hablar sobre la película que acabo de ver. Vengo a contarles que en la universidad aprendí, de tanto ver y volver a ver las mejores obras del séptimo arte, que los créditos, esas eternas leyendas que van subiendo por la pantalla (generalmente letras blancas sobre fondo negro), son parte íntegra de la película.
En estricto rigor, un cinéfilo que se jacte de tal, no debe pararse antes de que todas esas letritas se hayan ido por completo. Los créditos de las películas nos entregan información muy importante acerca de lo que acabamos de ver (nos haya gustado o no), más allá de los nombres de los personajes y actores.
Los créditos de las películas nos muestran todos los recursos involucrados en la obra que acabamos de apreciar. El hecho de comenzar a pararse e irse del cine, tapando la vista a los que queremos terminar de ver la película, es una verdadera falta de respeto.
Estas letritas que suben lentamente son un buen bajativo. Nos ayudan a aprehender y digerir de buena manera la experiencia del cine. Generalmente los créditos van acompañados de música ad-hoc. Eso también es parte importante de la producción de la cinta.
Por último, para los escépticos, me ha pasado ya varias veces que la mitad de la gente del cine se ha retirado durante la aparición de los créditos, cuando abruptamente se vuelve a mostrar alguna parte de la película que aclaraba más el desenlace. No recuerdo con qué cinta exactamente fue que la gente se tuvo que volver a sentar pues la película aún no terminaba!!
Así que espero que la próxima vez que ustedes vayan al cine, se den el gusto de observar y "sentir" los créditos como parte integrante de lo que acaban de ver. Háganse el favor... a veces se encontrarán con sorpresas.



