domingo, diciembre 17, 2006

Dr. Pepper


Una de las cosas que más extraño de cuando viví un año en USA, es mi bebida preferida: la exquisita, adictiva y envolvente Dr. Pepper.

La probé por primera vez en 1991. La tomaba generalmehte en lata y muy helada. Eso fue cuando yo era estudiante de intercambio cerca de Dallas, Texas. A algunos les carga, no les gusta, dicen que tiene sabor a remedio o a un sinfín de cosas que han inventado. La verdad es que tiene un sabor bastante peculiar. No lo sabría definir, aunque en realidad poco me importa.

Pero yo soy adicto. Tanto así, que regularmente le pido a algún amigo o contacto que me envíe algunas latas o botellas desde el país del norte.

Ahora estoy con una en la mano, gentileza de mi gran, gran amigo Paul Ramos.

¿Alguien la ha probado?

¡Salud!

6 comentarios:

Paul dijo...

¡Bravo! Sé que me equivoqué un poco con la dirección, pero ni modo en fin llegaron.

Chuqui dijo...

Amigo Paul. No he tenido la oportunidad de llamarte, y eso que tengo 1 dólar de crédito en Skype!! Pero quiero agradecerte las botellas que me enviaste. Ya me moría de sed!!

Un abrazo y no te pierdas, brother.

Romina Millán dijo...

Sé que no es lo mismo, porque la distancia es otra, la experiencia es otra y la cultura es otra, pero de una manera que sobrepasa las diferencias, te entiendo, sí, te entiendo, no conozco, ni me interesa conocer tu bebida esa, ni tu estadía en los EEUU, me da igual, pero me identifico con tu necesidad. Viví, obligadamente y de manera muy triste en P. Arenas durante casi un año, todo allí me parecía hostil, la gente, el clima (por sobre todo el clima), la comida, los centros comerciales, las cafeterías y supermercados, para que hablar de las únicas dos librerías de libros usados y repetidos hasta el cansancio que existen en toda la ciudad, todo era frío, gris, triste y ajeno, pero de vuelta aquí en mi Puerto, puf!, llamo a mamá constantemente para encargarle unos patés brasileros de Zona Franca y unos "Lames" que son esas sopas japonesas de fideos interminables, las extraño, las extraño mucho, y me encantaría justo ahora tener una en mis manos, calientita y humeante, con ese inconfundible sabor que le da el sésamo

Chuqui dijo...

Hola Romina,

Qué identificado me siento con tus palabras. Yo también viví en un lugar bien "extremista", aislado, con un clima muy hostil, como lo es Chuquicamata, en medio del desierto más árido del mundo.

La única diferencia es que yo AMO Chuqui como nunca he amado otro lugar. Y también hay muchas cosas que extraño de Chuqui, de toda índole, pero también en cuanto a bebidas o comidas.

No hay como los tomates y el choclo del norte, por ejemplo. O unas florcitas muy raras a las que yo les chupaba un poquito de miel que tenían. Nunca he vuelto a ver esas flores.

Saludos!
p.d. uno de mis partners, Mauricio Apablaza, es oriundo de Pta. Arenas. También conozco a las hermanas Stipicic y otra gente. Pta. Arenas y Chuqui son pueblos muy hermanos... algún día explicaré por qué.

Romina Millán dijo...

Te quiero contar como llegué hasta aquí, con faltas de ortografía y todo:
De cuando en cuando reviso los blogs del adulto mayor y rompiendoolas, ese día, ya no sé cual, di con lo de que tus abuelos usan linux, como quise leer más, llegue a atinachile, como me intereso, copié esta direción y la pegué en la barra de herramientas, vi lo de tu bebida y me acordé de P. Arenas y mis sopas japonesas. Me registré en atinachile solo por responder a la Sofía sobre sus "horas poto", despues me arrepentí.

sub-urbana dijo...

CLARO, Como los chilenos que estan en Francia y pagan como 30 euros por un cuadrado de Chancaca ( SI! esa misma, con la que se hacen sopaipillas) llevado desde aqui....Si pos, la nostalgia degustativa ES POTENTE. Pero mas que nada porque logra situar en una época, y ubicación diferentes. Algo asi como
-Tributo a...- O parecido a los aromas que te recuerdan hechos o detalles de la infancia. Suponte a mi el olor a Lavanda, a tierra mojada y pan tostado me llevan directamente a la niñez.
Arriba los Dr. Pepper del mundo¡¡¡¡¡¡